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    O DIDAQUÉ EM ESPANHOL: LA "DIDAKÉ" O ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES.

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    O DIDAQUÉ EM ESPANHOL: LA "DIDAKÉ" O ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES.

    Mensagem por Fco Oliveira em Qua Jan 06, 2010 10:35 pm

    LA "DIDAKÉ" o ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES

    LA ENSEÑANZA DEL SEÑOR A LOS GENTILES POR MEDIO DE LOS DOCE APÓSTOLES: LA "DIDAKÉ"

    Representación grecorromana (y por lo tanto de influencia gentil) del Buen Pastor, de los primeros tiempos del cristianismoLa "Didaké" o "enseñanza de los Apóstoles" es uno de los más antiguos documentos cristianos que se conservan. Posiblemente anterior a algunos textos del Nuevo Testamento, muy probablemente es de origen judío y a través de la primera iglesia de Jerusalén, pasó a manos de los gentiles -no judíos- que después se convertirían al Dios Vivo y adquirirían salvación por medio de la Gracia que recibimos cuando ponemos nuestra fe en el Mesías de Israel: Jesús de Nazareth.

    En su forma actual, data del siglo primero o comienzos del segundo.

    LOS DOS CAMINOS (PRECEPTOS DE CONDUCTA):

    1. Hay dos caminos, uno de vida y uno de muerte, y hay una gran diferencia entre los dos caminos. El camino de la vida es éste. Primero, amarás a Dios que te hizo; segundo, a tu vecino como a ti mismo. Y todas las cosas que no quieras que se te hagan a ti, no las hagas a otro. Ahora bien, la doctrina de estas palabras es ésta. Bendice a los que te maldicen, y ora por tus enemigos y ayuna por los que te persiguen; porque ¿qué recompensa hay si amas a los que te aman? ¿No hacen lo mismo los gentiles? Pero amad a los que os aborrecen, y no tendréis un enemigo. Absteneos de todos los deseos carnales y del cuerpo. Si un hombre te golpea en la mejilla derecha, preséntale la otra también, y sé tú perfecto; y si un hombre te carga con una milla, ve con él dos; si un hombre te quita la capa, dale también el abrigo; si un hombre te quita lo que es tuyo, no se lo reclames, porque tampoco puedes. A todo el que te pide dale, y no le reclames; porque el Padre desea que se den dones a todos de sus propios tesoros. Bienaventurado es el que da según el mandamiento; porque es intachable. Ay de aquel que recibe; porque si un hombre recibe teniendo necesidad, no es culpable; pero si no tiene necesidad, dará satisfacción de por qué y cuándo recibió; y siendo puesto en prisión, será examinado con respecto a los actos que ha cometido, y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el último cuarto. Sí, en cuanto a esto se dice también: Que tus limosnas suden en tus manos hasta que sepas a quién has de dar.

    2. Y éste es el segundo mandamiento de la enseñanza. No matarás, y no cometerás adulterio, no serás corruptor de muchachos y no fornicarás, no robarás, no tendrás tratos con magia, ni harás hechicerías, ni matarás a un niño con un aborto, ni matarás al que ha nacido, no codiciarás los bienes de tu prójimo, no perjurarás, no darás falso testimonio, no incurrirás en maledicencia, no guardarás rencores, no serás de doble ánimo ni de doble lengua, porque la lengua falsa es un lazo de muerte. Tu palabra no será falsa o vacía, sino que la cumplirás con tus actos. No serás avaricioso ni rapaz ni hipócrita, ni tendrás mal genio ni serás orgulloso. No albergarás malas intenciones contra tu prójimo. No aborrecerás a nadie, pero a algunos has de reprobar, y has de orar por otros, y a otros amarás más que tu propia vida.

    3. Hijo mío, apártate del mal y de todo lo que lo parece. No te enojes, porque la ira lleva al homicidio; ni seas celoso ni contencioso ni irascible, porque todas estas cosas engendran homicidios. Hijo mío, no seas lujurioso, porque la lujuria lleva a la fornicación; ni hables de modo obsceno ni mires de soslayo, porque todas estas cosas engendran adulterios. Hijo mío, no tengas nada que ver con presagios, puesto que llevan a la idolatría, ni con encantadores, astrólogos o magos, ni aun los mires, porque de estas cosas se engendra idolatría. Hijo mío, no mientas, puesto que el mentir lleva al hurto; ni seas codicioso ni vanidoso, porque todas estas cosas engendran hurtos. Hijo mío, no seas murmurador, puesto que lleva a la blasfemia; ni voluntarioso, ni tengas malos pensamientos, pues de todas estas cosas vienen las blasfemias. Sino sé manso, porque los mansos heredarán la tierra. Sé paciente, compasivo e intachable, tranquilo y amable y siempre temiendo las palabras que has oído. No te ensalzarás a ti mismo, ni admitirás audacia en tu alma. No te juntarás con los altivos, sino con los justos y humildes será tu camino. Los accidentes que te sobre- vengan los recibirás como buenos, sabiendo que no ocurre nada sin Dios.

    4. Hijo mío, recordarás al que te habla la palabra de Dios día y noche, y le honrarás como en el Señor; porque dondequiera que habla la Soberanía, allí está el Señor. Además, irás en busca, día tras día, de las personas de los santos, para que puedas hallar reposo en sus palabras. No harás cismas, sino que apaciguarás a los que contienden; harás juicio con justicia, no harás diferencia en la persona para reprobarle por sus transgresiones. No vaciles sobre si una cosa ha de ser o no ha de ser.

    No seas hallado extendiendo las manos para recibir, pero retrayéndolas cuando hay que dar. Sí hay algo en tus manos, ofrécelo como rescate por tus pecados. No vacilarás en dar, ni murmurarás cuando des; porque sabrás quién es el buen pagador de tu recompensa. No te apartarás de aquel que está en necesidad, sino que harás partícipe a tu hermano de todas las cosas, y no dirás que algo es tuyo propio. Porque si sois copartícipes de lo que es imperecedero, ¿cuánto más debéis serlo de las cosas que son perecederas?

    No rehusarás poner tu mano sobre tu hijo o tu hija, sino que desde su juventud les enseñarás el temor de Dios. No darás órdenes a tu criado o criada que confían en el mismo Dios que tú, en tu rencor y ojeriza, para que no suceda que dejen de temer a Dios que está por encima de ti y de ellos; porque El viene, no para llamar a los hombres, haciendo acepción de personas, sino que viene a aquellos a quienes el Espíritu ha preparado. Pero vosotros, siervos, estad sujetos a vuestros amos, como a un tipo de Dios, en vergüenza y temor.

    Aborrecerás toda hipocresía y todo lo que no es agradable al Señor. Nunca abandonarás los mandamientos del Señor; sino que guardarás las cosas que has recibido, sin añadir a ellas y sin quitar de ellas. En la iglesia confesarás tus transgresiones, y no te dirigirás a orar con una mala conciencia. Este es el camino de la vida.

    5. Pero el camino de muerte es éste. Ante todo, es malo y lleno de maldición; homicidios, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, robos, idolatrías, artes mágicas, hechicerías, saqueos, falsos testimonios, hipocresías, doblez de corazón, traición, orgullo, malicia, tozudez, codicia, palabras obscenas, celos, audacia, engreimiento, jactancia; perseguidores de los hombres buenos, aborrecen la verdad, aman la mentira, no advierten la recompensa de la justicia, ni se adhieren a lo bueno ni al juicio recto, descuidados para lo que es bueno, pero atentos a lo que es malo; de los cuales están muy lejos la mansedumbre y la tolerancia; amantes de las cosas vanas, tras la recompensa, sin compasión para el pobre, ni trabajando para ayudar al que está oprimido por el trabajo; sin reconocer a Aquel que los hizo, homicidas de niños, corruptores de las criaturas de Dios, que se apartan del que está en necesidad, oprimen al afligido, defienden al rico, jueces injustos de los pobres, en todo pecaminosos. Hijos míos, que podáis ser librados de todas estas cosas.

    6. Mira que ninguno te desvíe de este camino de justicia, porque el tal hombre te enseña distinto de Dios. Porque si tú puedes llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto; pero si no puedes, haz todo lo que puedas.

    Y con referencia a la comida, come de aquello que puedas; con todo, abstente en absoluto de la carne sacrificada a los ídolos; porque es adoración a dioses muertos.

    SOBRE EL BAUTISMO

    7. Con respecto al bautismo, os bautizaréis. Habiendo primero repetido todas estas cosas, os bautizaréis en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva (corriente). Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua; y si no puedes en agua fría, entonces hazlo en agua caliente. Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Pero, antes del bautismo, que el que bautiza y el que es bautizado ayunen, y todos los demás que puedan; y ordenarás a aquel que es bautizado que ayune un día o dos antes.

    SOBRE EL AYUNO:

    8. Y que vuestros ayunos no sean con los hipócritas, porque éstos ayunan en el segundo y quinto día de la semana; pero vosotros guardad el ayuno en el cuarto día y en el de la preparación (el sexto). No oréis como los hipócritas, sino como el Señor ha mandado en su Evangelio, por lo que oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad, en el cielo como también en la tierra; danos hoy nuestro pan cotidiano; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal; porque tuyo es el poder y la gloria para siempre jamás. Oraréis así tres veces al día.

    SOBRE EL PARTIMIENTO DEL PAN (EUCARISTIA, SANTA CENA...):

    9. En cuanto a la acción de gracias eucarística, dad gracias de esta manera. Primero, por lo que se refiere a la copa: Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa vid de tu hijo David, la cual nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Luego, por lo que respecta al pan partido: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y conocimiento que Tú nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Tal como este pan partido estaba esparcido por las montañas y al ser juntado pasó a ser uno, así también que tu Iglesia pueda ser juntada de todos los extremos de la tierra en tu reino; porque tuya es la gloria y el poder por medio de Jesucristo para siempre jamás. Pero que ninguno coma o beba de esta acción de gracias eucarística, a menos que haya sido bautizado en el nombre del Señor; porque respecto a esto también ha dicho el Señor: No deis lo santo a los perros.

    10. Y después, cuando estéis satisfechos, dad gracias así: Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, porque Tú has puesto tu tabernáculo en nuestros corazones, y por el conocimiento y fe e inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamás. Tú, Señor Todopoderoso, creaste todas las cosas por amor a tu nombre, y diste comida y bebida a los hombres para que disfrutaran de ellas, y para que pudieran darte gracias a Ti; pero nos has concedido alimento y bebida espiritual y vida eterna por medio de tu Hijo. Ante todo, te damos gracias porque eres poderoso; tuya es la gloria para siempre jamás. Recuerda, Señor, a tu Iglesia para librarla de todo mal y para perfeccionarla en el amor; y recogerla de los cuatro vientos -tu Iglesia que ha sido santificada- en tu Reino que has preparado para ella; porque tuyo es el poder y la gloria para siempre jamás. Que venga la gracia y que pase este mundo. Hosanna al Dios de David. Si alguno es santo, que venga; si alguno no lo es, que se arrepienta. Maran Atha. Amén. Pero permitid a los profetas que ofrezcan acción de gracias tanto como deseen.

    SOBRE LOS PROFETAS:

    11. A todo aquel que venga y enseñe todas estas cosas que se han dicho antes, recibidle; pero si el maestro es él mismo corrupto y enseña doctrina diferente para la destrucción de estas cosas, no le escuchéis; pero si es para el aumento de la justicia y el conocimiento del Señor, recibidle como al Señor. Pero, con respecto a los apóstoles y profetas, obrad con ellos en conformidad con la ordenanza del Evangelio. Que todo apóstol, cuando venga a vosotros, sea recibido como el Señor; pero no se quedará más de un solo día, o, sí es necesario, un segundo día; pero si se queda tres días, es un profeta falso. Y cuando se marche, que el apóstol no reciba otra cosa que pan, hasta que halle cobijo; pero si pide dinero, es un falso profeta. Y al profeta que hable en el Espíritu no lo probaréis ni lo discerniréis; porque todo pecado será perdonado, pero este pecado no será perdonado. No obstante, no todo el que habla en el Espíritu es un profeta, sino sólo el que tiene los caminos del Señor. Por sus caminos, pues, será reconocido el profeta falso y el profeta. Y ningún profeta, cuando ordenare una mesa en el Espíritu, comerá de ella; pues de otro modo es un falso profeta. Y todo profeta que enseñe la verdad, si no hace lo que enseña, es un falso profeta. Y ningún profeta aprobado y hallado verdadero, que hace algo como un misterio externo típico de la Iglesia, y, con todo, no os enseña a hacer todo lo que él hace, que no sea juzgado delante de vosotros; porque tiene su juicio en la presencia de Dios; porque de la misma manera también hicieron los profetas en los días de antaño. Y todo aquel que diga en el Espíritu: Dadme plata u otra cosa, no le escuchéis; pero si os dice que deis en favor de otros que están en necesidad, que nadie le juzgue.

    12. Pero que todo el que venga en el nombre del Señor sea recibido; y luego, cuando le hayáis probado, le conoceréis, porque discerniréis la mano derecha de la izquierda. Si el que viene es un viajero, ayudadle en cuanto os sea posible; pero no se quedará con vosotros más de dos o tres días, si es necesario. Pero si quiere establecerse entre vosotros, si tiene un oficio, que trabaje y coma su pan. Pero si no tiene oficio, según vuestra sabiduría proveed de que viva como un cristiano entre vosotros, pero no en la ociosidad. Si no hace esto, es que está traficando con respecto a Cristo. Guardaos de estos hombres.

    13. Pero todo profeta verdadero que desee establecerse entre vosotros es digno de su comida. De la misma manera un verdadero maestro es también digno, como el obrero, de su comida. Así pues, todas las primicias del producto del lagar y de la era de trilla, de tus bueyes y tus ovejas, se las llevarás y darás como primicias a los profetas; porque son vuestros sacerdotes principales. Pero si no tenéis un profeta, dadlas a los pobres. Si haces pan, toma las primicias y dalo según el mandamiento. De la misma manera, cuando abras una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalo a los profetas; sí, y del dinero y vestido y toda posesión, toma las primicias según te parezca bien, y dalo según el mandamiento.

    SOBRE EL DÍA DEL SEÑOR:

    14. Y en el día del Señor congregaos y partid el pan y dad gracias, confesando primero vuestras transgresiones, para que vuestro sacrificio sea puro. Y que ninguno que tenga una disputa con su compañero se una a la asamblea hasta que se haya reconciliado, para que su sacrificio no sea mancillado; porque este sacrificio es aquel del que habló el Señor: En todo lugar y en todo tiempo ofrecedme un sacrificio puro; porque yo soy un gran rey, dice el Señor, y mi nombre es maravilloso entre las naciones.

    SOBRE LOS OBISPOS Y DIÁCONOS:

    15. Designaos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos y no amantes del dinero, íntegros y aprobados; porque éstos ejecutarán el servicio de profetas y maestros para vosotros. Por tanto, no los despreciéis; porque son hombres honorables junto con los profetas y los maestros.

    SOBRE LA PREPARACIÓN PARA LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR:

    Y reprendeos los unos a los otros, no en ira, sino en paz, como halláis en el Evangelio; y que ninguno hable a otro que ha errado contra su prójimo, y que éste no oiga una palabra vuestra hasta que se arrepienta. Pero haced que vuestras oraciones y vuestras limosnas y todos vuestros actos sean según halláis en el Evangelio de nuestro Señor. Velad, pues, por vuestra vida; que vuestras lámparas no se apaguen y vuestros lomos no estén sin ceñir, sino estad preparados; porque no sabéis la hora en que vendrá nuestro Señor. Y congregaos con frecuencia, procurando lo que es apropiado para vuestras almas; porque todo el tiempo de vuestra fe no os beneficiará si no sois perfeccionados en la última hora. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se volverán lobos, y el amor se cambiará en aborrecimiento. Porque cuando aumente la licencia y el libertinaje, se aborrecerán los unos a los otros y se perseguirán y se traicionarán. Y entonces el engañador del mundo aparecerá como hijo de Dios; y hará portentos y señales, y la tierra será entregada a sus manos; y hará cosas inmundas, que nunca se han visto en el mundo desde que empezó. Entonces toda la humanidad creada será probada por fuego y muchos serán escandalizados y perecerán; pero el que persista en su fe será salvo por el que ha sido hecho maldición. Y entonces aparecerán las señales de la verdad; primero la señal de un desgarro en el cielo, luego la señal de la voz de una trompeta, y tercero la resurrección de los muertos; con todo, no de todos, sino como fue dicho: El Señor vendrá y todos sus santos con El. Entonces el mundo verá al Señor que viene en las nubes del cielo.

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    Re: O DIDAQUÉ EM ESPANHOL: LA "DIDAKÉ" O ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES.

    Mensagem por Fco Oliveira em Qua Jan 06, 2010 10:39 pm

    DOUTRINA DOS DOZE APÓSTOLOS

    Primeiro documento utilizado na catequese do século I. Teve várias redações,
    que definem as etapas da catequese para os missionários no meio judeu-cristão.
    Possui uma parte doutrinária e outra litúrgica.

    Capítulo I - Amor a Deus e ao próximo
    Os dois caminhos: o da vida exige o amor a Deus e ao próximo

    Introdução (Didaqué) do Senhor aos gentios.

    1 - Há dois caminhos: um da vida e outro da morte [Cf Jer 21,8; Dt 5,32s; 11,26-28; 30,15-20; Ecli 15,15-17]. A diferença entre ambos é grande.

    2 - O caminho da vida é, pois, o seguinte: primeiro amarás a Deus que te fez; depois a teu próximo como a ti mesmo [Cf Dt 6,5; 10,12s; Ecli 7,30; Lev 19,18; Mt 22,37]. E tudo o que não queres que seja feito a ti, não o faças a outro [Cf Mt 7,12; Lc 6,31].

    3 - Eis a doutrina relativa a estes mandamentos: Bendizei aqueles que vos amaldiçoam, orai por vossos inimigos, jejuai por aqueles que vos perseguem. Com efeito, que graça vós tereis, se ama is os que vos amam? Não fazem os gentios o mesmo? Vós, porém, amai os que vos odeiam e não tenhais inimizade [Cf Mt 5,44s; Lc 6,27s; 6,32s].

    4 - Abstém-te dos prazeres carnais [Cf 1Ped 2,11]. Se alguém te bate na face direita, dá-lhe também a outra e tu serás perfeito. Se alguém te obrigar a mil (passos), anda dois mil com ele. Se alguém tomar teu manto, dá-lhe também tua túnica. Se alguém toma teus bens, não reclames, pois de todo o jeito não podes [Cf Mt 5,39ss; Lc 6,29].

    5 - Dá a todo aquele que te pedir, sem exigir devolução. Pois a vontade do Pai é que se dê dos seus próprios dons. Bem-aventurado é aquele que dá conforme a lei, pois é irrepreensível. Ai daquele que toma (recebe)! Se, porém, alguém tiver necessidade de tomar (receber), é isento de culpa. Mas se não estiver em necessidade, terá que se responsabilizar pelo motivo e pelo fim por que recebeu. Colocado na prisão, ele não sairá de lá, até ter pago o último quadrante (vintém) [Mt 5,25s; Lc 12,58s].

    6 - Mas é verdade que a este propósito também foi dito: Que tua esmola sue em tuas mãos, até que souberes a quem dar [Cf Ecli 12,1].

    Capítulo II - Deveres para com a vida (aborto)
    Dos deveres para com a vida e a propriedade do próximo

    1 - O segundo mandamento da Instrução (Didaqué) é:

    2 - Não matarás, não cometerás adultério; não te entregarás à pederastia, não fornicarás, não furtarás, não exercerás magia, nem bruxaria (charlatanice). Não matarás criança por aborto, nem criança já nascida; não cobiçarás os bens do próximo.

    3 - Não serás perjuro [Cf Mt 5,33; Ex 20,7], nem darás falso testemunho; não falarás mal do outro, nem lhe guardarás rancor.

    4 - Não usarás de ambigüidade nem no pensamento nem na palavra, pois a duplicidade é uma trama fatal [Cf Prov 21,6].

    5 - Tua palavra não seja falsa, nem vã; mas, ao contrário, seja cheia de sinceridade e seriedade (comprovada pela ação).

    6 - Não serás cobiçoso nem rapace, nem hipócrita, nem malicioso, nem soberbo. Não nutrirás má intenção contra teu próximo [Cf Ex 20,13-17; Dt 5,17-21].

    7 - Não odiarás ninguém, mas repreenderás uns e rezarás por outros, e ainda amarás aos outros mais que a ti mesmo (que tua alma).

    Capítulo III - Contra a paixão e idolatria
    Advertências contra a paixão e a idolatria

    1 - Meu filho, evita tudo o que é mau e semelhante ao mal.

    2 - Não sejas odiento, pois o ódio conduz à morte; nem ciumento, nem brigalhão ou provocador, pois de tudo isso nascem os homicidas.

    3 - Meu filho, não sejas cobiçoso de mulheres, pois a cobiça conduz à fornicação. Evita a obscenidade e os maus olhares, pois de tudo isto nascem os adúlteros.

    4 - Meu filho, não sejas dado à adivinhação, pois ela conduz à idolatria. Abstém-te também da encantação (feitiçaria) e da astrologia e das purificações, nem procures ver ou ouvir (entender) estas coisas, pois tudo isto origina a idolatria.

    5 - Meu filho, não sejas mentiroso, pois a mentira conduz ao roubo; não sejas avarento ou cobiçoso de fama, pois tudo isto origina o roubo.

    6 - Meu filho, não sejas furioso, pois isto conduz à blasfêmia; não sejas insolente nem malvado, pois tudo isto origina as blasfêmias.

    7 - Sê, antes, manso, pois os mansos possuirão a terra [Cf Mt 5,5; Sl 31,11].

    8 - Sê longânime, misericordioso, sem falsidade, tranqüilo e bom e guarda com toda a reverência a instrução ouvida.

    9 - Não te eleves a ti mesmo e não entregues teu coração à insolência; não vivas com os 'grandes', mas com os justos e humildes.

    10 - Tu aceitarás os acontecimentos da vida como sendo bons, sabendo que a Deus nada daquilo que acontece é estranho.

    Capítulo IV - Deveres dos senhores e empregados
    É melhor dar que receber. Deveres do senhor e dos escravos

    1 - Meu filho, lembra-te dia e noite daquele que te anuncia a palavra de Deus e o honrarás como ao Senhor, pois onde se proclama sua soberania aí está o Senhor presente [Cf Hb 13,7].

    2 - Todos os dias procurarás a companhia dos santos, para encontrar apoio em suas palavras.

    3 - Não causarás cismas, mas reconciliarás os que lutam entre si. Julgarás de maneira justa, sem considerar a pessoa na correção das faltas [Cf Dt 1,16s; Prov 31,9].

    4 - Não demorarás em procurar o que te há de acontecer ou não.

    5 - Não terás as mãos sempre estendidas para receber, retirando-as quando se trata de dar.

    6 - Se possuíres algo, graças ao trabalho de tuas mãos, dá-o em reparação por teus pecados.

    7 - Não hesitarás em dar e, dando, não murmurarás, pois algum dia reconhecerás quem é o verdadeiro dispensador da recompensa.

    8 - Não repelirás o indigente, mas antes repartirás tudo com teu irmão, não considerando nada como teu, pois, se divides os bens da imortalidade, quanto mais o deves fazer com os corruptíveis [Cf At 4,32; Heb 13,16].

    9 - Não retirarás a mão de teu filho ou de tua filha, mas desde sua juventude os instruirás no temor a Deus.

    10 - Não darás ordens com rancor ao teu povo ou à tua serva, que esperam no mesmo Deus que tu, para que não percam o temor de Deus que está acima de todos. Com efeito, Ele não virá chamar segundo a aparência da pessoa, mas segundo a preparação do espírito.

    11 - Vós, servos, sede submissos aos vossos senhores como se eles fossem uma imagem de Deus, com respeito e reverência [Cf Ef 6,1-9; Col 3,20-25].

    12 - Detestarás toda a hipocrisia e tudo o que é desagradável ao Senhor.

    13 - Não violarás os mandamentos do Senhor e guardarás o que recebeste, sem acrescentar nem tirar algo.

    14 - Na assembléia, confessarás tuas faltas e não entrarás em oração de má consciência. - Este é o caminho da vida.

    Capítulo V - Do caminho da morte
    Do caminho da morte

    1- O caminho da morte é o seguinte: em primeiro lugar, é mau e cheio de maldições: mortes, adultérios, paixões, fornicações, roubos, idolatrias, práticas mágicas, bruxarias, rapinagens, falsos testemunhos, hipocrisias, ambigüidades (falsidades), fraude, orgulho, maldade, arrogância, cobiça, má conversa, ciúme, insolência, extravagância, jactância, vaidade e ausência do temor de Deus;

    2 - Perseguidores dos bons, inimigos da verdade, amantes da mentira, ignorantes da recompensa da justiça, não-desejosos do bem nem do justo juízo, vigilantes, não pelo bem, mas pelo mal, estranhos à doçura e à paciência, amantes da vaidade, cobiçosos de retribuição, sem compaixão com os pobres, sem cuidado para com os necessitados, ignorantes de seu Criador, assassinos de crianças, destruidores da obra de Deus, desprezadores dos indigentes, opressores dos aflitos, defensores dos ricos, juizes iníquos dos pobres, pecadores sem fé nem lei. - Filho, fica longe de tudo isso.

    Capítulo VI - Aceita o jugo do Senhor
    Perfeito é quem aceita o jugo do Senhor

    1 - Vigia para que ninguém te afaste deste caminho da instrução, ensinando-te o que é estranho a Deus [Cf Mt 24,4].

    2 - Pois, se puderes portar todo o jugo do Senhor, serás perfeito; se não puderes, faze o que puderes.

    3 - Quanto aos alimentos, toma sobre ti o que puderes suportar, mas abstém-te completamente das carnes oferecidas aos ídolos, pois este é um culto aos deuses mortos.

    Capítulo VII - Instrução sobre o batismo
    Instrução sobre o batismo

    1 - No que diz respeito ao batismo, batizai em nome do Pai e do Filho e do Espírito Santo em água corrente [Cf Mt 28,19]

    2 - Se não tens água corrente, batiza em outra água; se não puderes em água fria, faze-o em água quente.

    3 - Na falta de uma e outra, derrama três vezes água sobre a cabeça em nome do Pai e do Filho e do Espírito Santo.

    4 - Mas, antes do batismo, o que batiza e o que é batizado, e se outros puderem, observem um jejum; ao que é batizado, deverás impor um jejum de um ou dois dias.

    Capítulo VIII - Sobre o jejum e oração
    Sobre o jejum e a oração

    1 - Vossos jejuns não tenham lugar (não sejam ao mesmo tempo) com os hipócritas; com efeito, eles jejuam no segundo e no quinto dia da semana; vós, porém, jejuai na quarta-feira e na sexta (dia de preparação).

    2 - Também não rezeis como os hipócritas, mas como o Senhor mandou no seu Evangelho: Nosso Pai no céu, que teu nome seja santificado, que teu reino venha, que tua vontade seja feita na terra, assim como no céu; dá-nos hoje o pão necessário (cotidiano), perdoa a nossa ofensa assim como nós perdoamos aos que nos têm ofendido e não nos deixeis cair em tentação, mas livra-nos do mal [Cf Mt 6,9-13; Lc 11,2-4], pois teu é o poder e a glória pelos séculos.

    3 - Assim rezai três vezes por dia.

    Capítulo IX - Sobre a celebração da Eucaristia
    Instrução sobre a celebração eucarística

    1 - No que concerne à Eucaristia, celebrai-a da seguinte maneira:

    2 - Primeiro sobre o cálice, dizendo: Nós te bendizemos (agradecemos), nosso Pai, pela santa vinha de Davi, teu servo, que tu nos revelaste por Jesus, teu servo; a ti, a glória pelos séculos! Amém.

    3 - Sobre o pão a ser quebrado: Nós te bendizemos (agradecemos), nosso Pai, pela vida e pelo conhecimento que nos revelaste por Jesus, teu servo; a ti, a glória pelos séculos! Amém.

    4 - Da mesma maneira como este pão quebrado primeiro fora semeado sobre as colinas e depois recolhido para tornar-se um, assim das extremidades da terra seja unida a ti tua igreja (assembléia) em teu reino; pois tua é a glória e o poder pelos séculos! Amém.

    5 - Ninguém coma nem beba de vossa Eucaristia, se não estiver batizado em nome do Senhor. Pois a respeito dela disse o Senhor: Não deis as coisas santas aos cães!

    Capítulo X - Ação de graças após a ceia
    Ação de graças depois da ceia

    1 - Mas depois de saciados, bendizei (agradecei) da seguinte maneira:

    2 - Nós te bendizemos (agradecemos), Pai Santo, por teu santo nome, que tu fizeste habitar em nossos corações, e pelo conhecimento, pela fé e imortalidade que tu nos revelaste por Jesus, teu servo; a ti, a glória pelos séculos. Amém.

    3 - Tu, Senhor, Todo-poderoso, criaste todas as coisas para a glória de teu nome e, para o gozo deste alimento e a bebida aos filhos dos homens, a fim de que eles te bendigam; mas a nós deste uma comida e uma bebida espirituais para a vida eterna por Jesus, teu servo.

    4 - Por tudo te agradecemos, pois és poderoso; a ti, a glória pelos séculos. Amém.

    5 - Lembra-te, Senhor, de tua Igreja, para livrá-la de todo o mal e aperfeiçoá-la no teu amor; reúne esta igreja santificada dos quatro ventos no teu reino que lhe preparaste, pois teu é o poder e a glória pelos séculos. Amém.

    6 - Venha tua graça e passe este mundo! Amém. Hosana à casa de Davi [Cf Mt 21,15]. Venha aquele que é santo! Aquele que não é (santo) faça penitência: Maranatá! [Cf 1Cor 16,22; Apoc 22,20] Amém.

    7 - Deixai os profetas bendizer (celebrar a Eucaristia) à vontade.

    Capítulo XI - Os Apóstolos e Profetas

    Da hospitalidade para com os apóstolos e profetas

    1 - Se, portanto, alguém chegar a vós com instruções conformes com tudo aquilo que acima é dito, recebei-o.

    2 - Mas, se aquele que ensina é perverso e expõe outras doutrinas para demolir, não lhe deis atenção; se, porém, ensina para aumentar a justiça e o conhecimento do Senhor, recebei-o como o Senhor.

    3 - A respeito dos apóstolos e profetas, fazei conforme as normas (texto grego: dogma) do Evangelho.

    4 - Todo o apóstolo que vem a vós seja recebido como o Senhor.

    5 - Mas ele não deverá ficar mais que um dia, ou, se necessário, mais outro. Se ele, porém, permanecer três dias é um falso profeta.

    6 - Na sua partida, o apóstolo não leve nada, a não ser o pão necessário até a seguinte estação; se, porém, pedir dinheiro é falso profeta.

    7 - E não coloqueis à prova nem julgueis um profeta em tudo que fala sob inspiração, pois todo pecado será perdoado, mas este pecado não será perdoado [Cf Mt 12,31].

    8 - Nem todo aquele que fala no espírito é profeta, a não ser aquele que vive como o Senhor. Na conduta de vida conhecereis, pois, o falso profeta e o (verdadeiro) profeta.

    9 - E todo profeta que manda, sob inspiração, preparar a mesa não deve comer dela; ao contrário, é um falso profeta.

    10 - Todo profeta que ensina a verdade sem praticá-la é falso profeta.

    11 - Mas todo profeta provado (e reconhecido) como verdadeiro, representando o mistério cósmico da Igreja, não ensinando, porém, a fazer como ele faz, não seja julgado por vós, pois ele será julgado por Deus. Assim também fizeram os antigos profetas.

    12 - O que disser, sob inspiração: dá-me dinheiro ou qualquer outra coisa, não o escuteis; se, porém, pedir para outros necessitados, então ninguém o julgue.

    Capítulo XII - Hospitalidade com o próximo
    Da hospitalidade para com os outros

    1 - Todo aquele que vem a vós, em nome do Senhor, seja acolhido. Depois de o haverdes sondado, sabereis discernir a esquerda da direita (pois tendes juízo).

    2 - Se o hóspede for transeunte, ajudai-o quanto possível. Não permaneça convosco senão dois ou, se for necessário, três dias.

    3 - Se quiser estabelecer-se convosco, tendo uma profissão, então trabalhe para o seu sustento.

    4 - Mas, se ele não tiver profissão, procedei conforme vosso juízo, de modo a não deixar nenhum cristão ocioso entre vós.

    5 - Se não quiser conformar-se com isto, é um que quer fazer negócios com o cristianismo. Acautelai-vos contra tal gente.

    Capítulo XIII - Deveres para com os profetas

    Deveres para com os verdadeiros profetas

    1 - Todo verdadeiro profeta que quer estabelecer-se entre vós é digno de seu alimento.

    2 - Do mesmo modo, também o verdadeiro mestre, como o operário, é digno de seu alimento.

    3 - Por isso, tomarás as primícias de todos os produtos da vindima e da eira, dos bois e das ovelhas e darás aos profetas, pois estes são os vossos grandes sacerdotes.

    4 - Se vós, porém, não tiverdes profeta, dai-o aos pobres.

    5 - Se tu fizeres pão, toma as primícias e dá-as conforme manda a lei.

    6 - Do mesmo modo, abrindo uma bilha de vinho ou de óleo, toma as primícias e dá-as aos profetas.

    7 - E toma as primícias do dinheiro, das vestes e de todas as posses e, segundo o teu juízo, dá-as conforme a lei.

    Capítulo XIV - Santificação do domingo
    Santificação do domingo pela eucaristia

    1 - Reuni-vos no dia do Senhor para a fração do pão e agradecei (celebrai a eucaristia), depois de haverdes confessado vossos pecados, para que vosso sacrifício seja puro.

    2 - Mas todo aquele que vive em discórdia com o outro, não se junte a vós antes de se ter reconciliado, a fim de que vosso sacrifício não seja profanado [Cf Mt 5,23-25].

    3 - Com efeito, deste sacrifício disse o Senhor: Em todo o lugar e em todo o tempo se me oferece um sacrifício puro, porque sou um grande rei - diz o Senhor - e o meu nome é admirável entre todos os povos [Cf Mal 1,11-14].

    Capítulo XV - Eleição de bispos e diáconos
    Eleição dos bispos e diáconos

    1 - Escolhei-vos, pois, bispos e diáconos dignos do Senhor, homens dóceis, desprendidos (altruístas), verazes e firmes, pois eles também exercerão entre vós a liturgia dos profetas e doutores (mestres).

    2 - Não os desprezeis, porque eles são da mesma dignidade entre vós como os profetas e doutores.

    3 - Repreendei-vos mutuamente uns aos outros, não com ódio, mas na paz, como tendes no Evangelho. E ninguém fale com (todo) aquele que ofendeu o outro (próximo), nem o escute até que ele se tenha arrependido.

    4 - Fazei vossas preces, esmolas e todas as vossas ações como vós tendes no Evangelho de Nosso Senhor.

    Capítulo XVI - Parusia do Senhor
    Da parusia do Senhor

    1 - Vigiai sobre vossa vida. Não deixeis apagar vossas lâmpadas nem solteis o cinto de vossos rins, mas estai preparados, pois não sabeis a hora na qual Nosso Senhor vem [Cf Mt 24,41-44; 25,13; Lc 13,35].

    2 - Reuni-vos freqüentemente para procurar a salvação de vossas almas, pois todo o tempo de vossa fé não vos servirá de nada se no último momento não vos tiverdes tornado perfeitos.

    3 - Com efeito, nos últimos dias se multiplicarão os falsos profetas e os corruptores; as ovelhas se transformarão em lobos e o amor em ódio [Cf Mt 24,10-13; 7,15].

    4 - Com o aumento da iniqüidade, os homens se odiarão, se perseguirão e se trairão mutuamente e então aparecerá o sedutor do mundo como se fosse o filho de Deus. Ele fará milagres e prodígios e a terra será entregue em suas mãos e ele cometerá tais crimes como jamais se viu desde o começo do mundo [Cf Mt 24,24; 2Tes 2,4-9].

    5 - Então toda a criatura humana passará pela prova de fogo e muitos se escandalizarão e perecerão. Mas aqueles que permanecerem firmes na sua fé serão salvos por aquele que os outros amaldiçoam (pelo amaldiçoado) [Cf Mt 24,10-13].

    6 - Aparecerão os sinais da verdade: primeiro o sinal da abertura no céu, depois o sinal do som da trombeta e, em terceiro lugar, a ressurreição dos mortos [Cf Mt 24,31; 1Cor 15-52; 1Tes 4,16].

    7 - mas não de todos, segundo a palavra da escritura: O Senhor virá e todos os santos com Ele.

    8 - Então verá o mundo a vinda do Senhor sobre as nuvens do céu [Cf Mt 24,30; 26,64].
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    Fco Oliveira
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